Cartas
Lo que quedó después del número, no una nota de cinco estrellas.
Pedimos a quienes encargan que hablen del envío concreto, del club o de la sala. Algunas cartas recortan elogios. Las publicamos igual.
Boletín de marca mensual
Pedimos que el envío de marzo no anunciara el mismo pack tres veces. Inés cortó el catálogo a dos prendas y un párrafo sobre el algodón del taller. El canje del vale de recompra bajó un poco esa semana; a cambio, atención al cliente dejó de explicar descuentos que ya no existían. Seguimos con el mes a mes.
Lectura de fidelización en tienda online
El informe señaló que el umbral de envío gratis y el de puntos no coincidían, y que el correo lo explicaba peor que la ficha de producto. No es un elogio: nos dejó deberes. La sesión con Nuria fue seca, concreta, y el reglamento del club ya no se contradice con el pie del boletín.
Taller de envíos en la mesa
Éramos seis en una sala pequeña de Triana. Reescribimos el envío de la feria de abril con el pedido abierto en la mesa. Me hubiera gustado más tiempo para el asunto de los recordatorios; aun así, la guía de cuatro páginas está pegada junto a la impresora y la usamos.
Crónica a medida para el equipo interno
Encargamos un texto para que el almacén entendiera por qué no íbamos a mandar un correo cada vez que llegaba un lápiz nuevo. Inés entrevistó a la responsable de picking. El resultado se leyó en la reunión de lunes; no es un folleto bonito, es una crónica con nuestros propios envíos citados.
Boletín de marca mensual
El primer borrador nos pareció demasiado largo para quien lee en el autobús. Lo dijimos. Recortaron el bloque del club de puntos y dejaron la talla y el cuidado del cuero. Desde entonces el número de baja en temporada de vuelta al cole no se dispara como el año pasado, al menos en el tramo que nosotros miramos a mano.
Dos mesas, con nombre de problema
Ocho envíos y un club que nadie usaba
Llegaron con un boletín semanal y un programa de puntos copiado de un reglamento genérico. En la lectura de fidelización vimos que los puntos caducaban a los 45 días y que el correo de aviso salía el día 44, redactado como una amenaza. Cambiamos el aviso a doce días vista, con la fecha en el asunto, y el boletín mensual pasó a contar un tejido por número en lugar de cinco. El canje no se disparó al día siguiente; sí dejó de llegar a atención al cliente la pregunta «¿esto sigue valiendo?».
El envío de la feria escrito la noche anterior
No querían retainer. Pidieron un único número para la feria de artesanía. El brief llegó tarde y el catálogo cambió dos veces. Entregamos el texto con un día de margen y una nota clara: si el stand no tenía las piezas nombradas, no se mencionaran. Vendieron menos piezas de las que esperaban; el correo, según nos escribieron después, al menos no prometió un collar que no estaba en la vitrina.