Proceso
Del archivo de envíos al número que se puede pegar y mandar.
Este recorrido es el del boletín de marca, el encargo que más pedís. Las lecturas de fidelización y los talleres tienen su propio orden en la ficha de cada uno; aquí se ve cómo se cierra un mes de correo.
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El fardo
Pedimos los últimos seis envíos, el tono que queréis dejar y, si existe, el reglamento del club. Si el fardo no llega, no inventamos el catálogo: esperamos. Un PDF desordenado vale más que una llamada larga sin ejemplos.
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El calendario en una hoja
Antes del primer borrador cerramos fechas, tema de cada número y qué productos o historias entran. Si una feria se come dos envíos, se dice aquí, no el martes a las once.
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La conversación de catálogo
Veinte minutos con quien sabe qué hay en el almacén. Inés anota lo que no se puede prometer. Nuria entra si el mes incluye vale o puntos.
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Borrador con margen
El texto llega con 72 horas para comentarios por escrito. No reescribimos por WhatsApp a trozos: un único documento de vuelta. Si el comentario es «más urgencia», preguntamos qué fecha real hay detrás.
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Cierre y nota de envío
Entregamos bloques copiables y una nota para quien pulsa enviar: palabras que no usar, producto que no repetir, bajas recientes que hay que respetar en el pie. El envío lo hacéis vosotros, con vuestra herramienta.
Qué no forma parte de este proceso
No maquetamos la plantilla ni compramos direcciones. No nos sentamos a «probar asuntos» en bucle durante semanas: un asunto se decide con el mismo criterio que el titular de una crónica. Si necesitáis ver el detalle de precios, está en tarifas. Si el mes ya os encaja, el siguiente paso es escribir con la fecha del primer envío que no queréis improvisar.